El pesacargas ya no es un “extra”, es una medida de seguridad
En muchos ascensores antiguos, la sobrecarga se gestionaba con cartelería y sentido común. Ese enfoque no resiste un entorno normativo moderno ni el uso real en edificios con tráfico y cargas variables. Un sistema de pesaje para ascensores mide carga o presión equivalente y actúa antes de que el equipo trabaje fuera de sus límites: evita arranques con sobrecarga, reduce esfuerzos en cables y poleas, y mejora la disponibilidad al reducir averías por fatiga.
El real decreto 355/2024 refuerza esta idea al exigir, en ascensores existentes sin ningún dispositivo que impida la sobrecarga, la instalación de un control de carga conforme a UNE-EN 81-20 (5.12.1.2), siempre que sea técnicamente viable y no implique cambiar el cuadro de maniobra. El plazo general es de un año desde la inspección que detecte la ausencia. Si se sustituye el cuadro, el dispositivo debe implementarse.
Qué mide un sistema de pesaje y cómo toma decisiones
Según diseño del ascensor y del fabricante, el pesaje puede basarse en:
- Señal de sensores (por ejemplo, en suspensión o en puntos estructurales).
- Estimación por presión o esfuerzo en elementos del sistema.
- Medición por galgas o sensores específicos integrados en puntos de carga.
La lógica de control no es “una báscula”. El objetivo es detectar que se supera una carga definida y bloquear el cierre o impedir el arranque, y a menudo activar un indicador de sobrecarga con señal acústica o visual.
Evitar sobrecargas también mejora la experiencia del usuario
Cuando un ascensor intenta arrancar con exceso de carga, aparecen problemas que el usuario percibe:
- Arranques bruscos o falta de arranque.
- Nivelaciones inestables por exceso de esfuerzo.
- Aumento de ruido por tensión extra en cables y guiado.
- Puertas que no cierran por comportamiento anómalo de la maniobra.
Un pesacargas bien ajustado reduce estas situaciones. Además, ayuda a que la cabina se utilice en el rango para el que fue diseñada, lo que mejora la vida útil del conjunto.
Ajuste y calibración: el punto que diferencia una instalación buena de una problemática
El error típico es instalar y “dejarlo por defecto”. El ajuste debe contemplar:
- Carga nominal y margen de seguridad.
- Comportamiento de la maniobra: tiempos de puerta, lógica de reapertura, señalización al usuario.
- Escenarios límite: carga justo por debajo del umbral, carga dinámica (entrada y salida), vibración en arranque.
Un indicador de sobrecarga con zumbador puede ser útil para reducir intentos repetidos de cierre. En edificios con alto tránsito, la señal clara reduce llamadas a mantenimiento porque el usuario entiende qué ocurre.
Señales de que el pesaje está mal implementado
- Falsas sobrecargas con pocas personas, especialmente en ciertas plantas.
- Sobrepaso real de carga sin bloqueo, detectado por comportamiento del ascensor.
- Reaperturas constantes de puerta sin causa aparente.
- Variación de sensibilidad con temperatura o humedad, típica de cableado o conectores deficientes.
En estos casos, suele ser más efectivo revisar instalación y señales que cambiar el sistema completo.
Qué mirar al elegir un pesacargas
- Compatibilidad con el cuadro existente.
- Facilidad de instalación y ajuste para el técnico.
- Robustez de la señal: estabilidad y repetibilidad.
- Disponibilidad de repuestos y accesorios.
- Documentación clara para inspecciones y trazabilidad.
Puedes ver la gama de sistemas de pesaje para ascensor (LS-101, LS-102, LS-103, LS-105, LS-107) aquí: https://keltekelevation.com/categoria-producto/pesacargas/pesacargas-2/
Cómo se integra el pesaje en la experiencia del usuario sin generar rechaza
En edificios con mucho tránsito, un pesacargas que bloquea sin explicación genera frustración y golpes de puerta. Una señal clara (display, zumbador o ambos) reduce intentos repetidos y protege operador. También ayuda ajustar el umbral de aviso ligeramente antes del bloqueo, para que el usuario entienda que el problema es la carga y no un fallo del ascensor. Ese pequeño detalle baja incidencias y mejora percepción de servicio.
Control de carga y vida útil: por qué se nota en cables y en guiado
Las sobrecargas repetidas no rompen el ascensor en un día, lo degradan: aumentan tensión en cables, elevan el trabajo del motor, penalizan el frenado y generan más esfuerzo lateral en guiado. Cuando se elimina esa variable, el ascensor se comporta de forma más predecible y el mantenimiento deja de “perseguir” síntomas. Por eso, en edificios con mudanzas frecuentes o tráfico intenso, el pesacargas suele ser una de las mejoras que más reduce incidencias en el año siguiente.
Pesaje y normativa de carga: coherencia con señalización y uso
Además de instalar el dispositivo, conviene revisar que la carga indicada en cabina y la lógica del aviso coinciden con la realidad de uso. Si el edificio utiliza el ascensor para tareas de limpieza o pequeñas mudanzas, definir un comportamiento de aviso y bloqueo que el usuario entienda evita golpes y discusiones. El sistema protege, pero también educa: si comunica bien, la cabina se usa como debe.

