Qué es una cortina de luz y por qué ha pasado a ser imprescindible
La cortina de luz para ascensor es un sistema fotoeléctrico multihaz que detecta presencia en la zona de paso de la puerta. A diferencia de una fotocélula puntual, crea una “malla” de haces que reduce zonas ciegas y mejora la protección de usuarios durante la entrada y salida.
En modernizaciones, la cortina se ha convertido en una de las mejoras más coste-eficientes: aumenta seguridad, reduce reclamaciones por golpes de puerta y encaja bien en puertas existentes cuando hay compatibilidad mecánica y eléctrica.
Marco normativo que condiciona la instalación
Para ascensores existentes con puertas automáticas, el real decreto 355/2024 fija la obligación de incorporar un dispositivo de protección que cubra la apertura desde al menos 25 mm hasta 1.600 mm sobre la pisadera de cabina, alineado con UNE-EN 81-20 (5.3.6.2.2.1). El propio texto condiciona la implantación a viabilidad técnica, a no tener que sustituir puertas y a un criterio económico razonable frente a cambiar la puerta completa.
Además, fija plazos vinculados a inspección: si falta protección, se instala en el plazo de un año desde la primera inspección que detecte la ausencia. Si hay un accidente asociado a esa falta de protección, el plazo baja a seis meses.
Cómo se traduce la normativa en especificaciones técnicas
Cuando se habla de cobertura de 25 mm a 1.600 mm, el foco no está solo en la altura total del perfil, sino en la altura real de detección. Hay cortinas con altura de detección de 1.660 mm o similar y tolerancias de alineación vertical y horizontal. También es importante la distancia de trabajo (por ejemplo, 0 a 4.000 mm) y el grado de protección IP en entornos húmedos o con polvo.
Otro punto práctico es la compatibilidad con modernizaciones. En ascensores antiguos, el ciclo de cierre puede “invadir” la zona de detección (cerrojos, patines, holguras). Por eso existen sistemas que ajustan automáticamente haces afectados por el movimiento normal de la puerta, evitando falsas detecciones que provocarían reaperturas continuas y llamadas de avería.
Errores frecuentes en obra que acaban en incidencias
- Montar el emisor y receptor fuera de tolerancia y “compensar” con ajustes de puerta.
- Llevar cableado sin proteger y generar fallos intermitentes por vibración.
- Alimentar con tensión incorrecta o no respetar la caja de relés compatible.
- No verificar el comportamiento en todas las condiciones: puerta lenta, puerta rápida, cierre con holgura, operación en frío o calor.
Una cortina bien instalada no solo reabre cuando corresponde; mantiene un cierre estable sin rebotes.
Mantenimiento: lo que realmente hay que revisar
En mantenimiento preventivo, lo crítico es el conjunto:
- Limpieza de perfiles para evitar atenuación por polvo o grasa.
- Revisión de fijaciones, especialmente en modernizaciones donde el hueco vibra más.
- Comprobación de cableado, conectores y caja de relés.
- Test funcional: entrada y salida con objetos en distintas alturas, verificación de reapertura sin “saltos” ni bloqueos.
Si hay que elegir dónde invertir tiempo, la prueba funcional gana siempre. Es la que evita que un sistema “parezca” correcto pero falle en un escenario real.
Un ejemplo concreto de cortina orientada a modernizaciones
En soluciones como la LC-A8120, se incluyen emisor, receptor, caja de relés bi-voltaje, cableado y fijaciones, con altura de detección suficiente para cubrir el rango exigido y especificaciones pensadas para obra y mantenimiento.
Puedes ver la ficha y características de la cortina LC-A8120 aquí: https://keltekelevation.com/producto/cortina-de-luz-lc-a8120/
Cómo saber si una cortina de luz está degradada antes de que falle
Hay señales tempranas: la puerta empieza a reabrir sin motivo aparente, el cierre se vuelve más lento porque la maniobra “espera” confirmación, o aparecen fallos intermitentes en ciertos momentos del día (humedad, temperatura). Antes de cambiar el equipo, suele bastar con limpiar perfiles, revisar fijación y verificar la caja de relés. Si el fallo persiste, el recambio planificado evita paradas largas y reduce llamadas de emergencia.
Compatibilidad con puertas existentes: cómo evitar rehacer la modernización
Antes de seleccionar modelo, conviene medir hueco disponible en el montante, recorrido de la hoja y posibles interferencias con patines o cerrojos. También conviene definir si la instalación necesita alimentación bi-voltaje o un rango concreto. En ascensores donde la puerta ya tiene elementos de seguridad antiguos, la integración debe evitar que dos sistemas “compitan” y generen reaperturas erráticas. La prueba final siempre es práctica: cierre repetido, paso de objetos a distintas alturas y verificación de que la puerta no se queda en un bucle.
Cuando el edificio tiene usuarios vulnerables, la cortina de luz también reduce ansiedad: la puerta deja de ser un “punto de miedo”. Esa percepción cuenta, porque disminuye el uso brusco de la puerta y, con ello, el desgaste del operador.

